En la sesión de hoy, trabajamos el amor, enfocado al cuidado. No solo al cuidado que realizamos desde nuestro rol (profe, mamá, papá...), sino también nuestro propio cuidado ("cuidarte a ti es una forma de amarte a ti mism@").
Comenzamos viendo los tres libros que hay sobre la mesa: Como la trucha al trucho, El tercer corazón y Me quiero. Al final de este post las comento :)
Tras ampliar el concepto de amor e incluirnos en él, trabajamos la siguiente dinámica, mezclando auto-cuidado con cuidar a otras personas.
Tenemos dos pilas de papeles de colores, una roja y otra azul:
Cogemos tres papeles rojos y escribimos en ellos formas en las que cuidamos de otras personas.
Cogemos tres papeles azules y escribimos en ellos formas en las que cuidamos de nosotras mismas.
Tras esto, mezclamos todos los papeles de las personas participantes en una pequeña cesta. Después, cogemos de nuevo tres papeles rojos y otros tres azules (puede ser alguno nuestro, o no). De una en una, vamos comentando, de esas tres formas de cuidar (y cuidarse), con cuál nos quedamos, y por qué.
Algunos ejemplos:
- "Una forma de autocuidado es el pasear por la naturaleza, me gustaría hacerlo más a menudo".
- "Una forma en la cuido es escuchando. Así sé qué necesita la otra persona para poder responder de manera acorde".
Al final, nos quedamos con una forma de cuidarnos y con otra forma de cuidar. Nos la llevamos, como recordatorio o bien de algo que ya hacemos, o de algo en lo que queremos trabajar.
Esta dinámica no solo nos recuerda todo aquello que ya hacemos, sino que nos ayuda a reflexionar, al ver las respuestas de las demás personas, sobre otras formas de cuidarnos o de cuidar de las personas que queremos.
Antes de terminar, presento una pequeña actividad para realizar en casa: un contrato de autocuidado. Está dirigido a personas adultas.
| Contrato de auto cuidado adulto |
Os dejo una copia de autocuidado académico, por si queréis usarlo con peques que no sean tan peques (6º de EPO, adolescentes...), relacionándolo con la alta exigencia académica (y que sirva de recordatorio de que no "buenas notas=buena persona", "malas notas=mala persona").
Finalizamos la sesión con una pequeña meditación-reflexión (hace de mini-despedida por mi parte también):
Cierra los ojos un momento.
Respira.
Hay algo muy silencioso en cuidar.
Un gesto pequeño.
Una mirada que sostiene.
Una presencia que no hace ruido.
Y, a veces, en medio de tanto dar…
nos olvidamos de volver a casa.
Cuidar también es volver a una misma.
Es preguntarse en voz baja:
“¿Cómo estoy yo?”
Amar no es agotarse.
No es quedarse cuando el alma pide descanso.
Amar es ser honesta.
Es escuchar el límite.
Es respetarlo.
Hoy recordamos algo sencillo y verdadero:
yo también merezco el cuidado que doy.
Yo también merezco la paciencia que ofrezco.
Yo también merezco el amor que sostengo.
Respira otra vez.
Hoy se termina algo, pero se termina desde el amor, no la tristeza.
Porque hoy dejáis que sea quien soy.
Dejáis que me vaya, sin atarme.
Y a veces eso es el amor: dejar ir.
Ser capaz de ver que las otras personas también deben cuidarse,
Aunque eso no siempre se alinee con lo que queramos.
Porque el amor más auténtico no es el que nos ata, sino el que nos deja ser.
Gracias por cuidar.
Gracias por dejarme cuidarme.
Y gracias por permitirte, también, ser cuidada.
Las lecturas recomendadas son:
Como la trucha al trucho (Cuento corto del libro De mayor quiero ser feliz 1, de )
El Tercer Corazón de Marina Criado y Ana Gómez. Habla de utilizar nuestros tres corazones para amar diferentes aspectos de la vida: a otras personas, aquello que nos ocurre, y a nosotras mismas.
Me quiero de


















